Oración


Noajismo: Oración




EL CAMINO DEL GENTIL JUSTO


Una Introducción a las Siete Leyes de los Hijos de Noé

Por Chaim Clorfene y Yakov Rogalsky

ATENCIÓN:

Ninguna parte de esta publicación,
“El Camino del Gentil Justo” (Clorfene & Rogalsky), puede ser traducida,
reproducida, fotocopiada o almacenada en sistema mecánico o electrónico alguno sin la
autorización explícita de los
responsables de la traducción.
Sin embargo, pueden referenciarse pequeñas porciones del texto, indicando como referencia:

The Path of the Righteous Gentile

(An introduction to the Seven Laws of the Children of Noah)

Chaim Clorfene & Yakov Rogalsky

Derechos: 1987 Chaim Clorfene — Yakov Rogalsky

ISBN 0-87306-433-X


Juan Mayorga Zambrano
(traductor)
&

Yehuda Ribco
(asesor de traducción)

Traducción al Castellano bajo permiso del Rabino Chaim Clorfene
a partir de la edición 1987 (Feldheim Publishers Ltd.)
.

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ORACIÓN

Lo que sigue es una traducción libre de una responsa del Rabino Moshé Feinstein, de
bendita memoria, respecto a los Noájidas y la plegaria. [1]

Cuando un Noájida reza, ciertamente obtiene recompensa, como aprendemos del Profeta Isaías: “Mi Morada será declarada una casa para todas las naciones del mundo” (Isaías 56:7). Aun cuando no se encuentra obligado a involucrarse en la plegaria, es evidente que un Noájida cumple un precepto cuando reza.

Nota.- En el prefacio se indicó que “precepto” o “mandamiento” es la traducción de la palabra hebrea “mitzvá” que también significa “conexión con Dios”.

Cuando un Noájida se ve presionado por una emergencia personal, se espera definitivamente que rece a Dios. Tal plegaria demuestra una creencia básica en Dios, exhibiendo la confianza de que sólo El es Quien da el sustento y que sólo El sana. Aquel que no reza a Dios en época de necesidad demuestra que no crée en El sino en otras fuerzas.

Aquí la pregunta surge: ¿Si un Noájida reza sólo en pensamientos merecerá recompensa o debe rezar verbalmente? Concluimos que no será recompensado por una plegaria mental porque
ésta no es realizada en la manera apropiada. Puesto que la plegaria establece un lazo entre el ser físico y un Dios personal, uno debe usar lo físico para crear este lazo, es decir, una plegaria verbal (moviendo los labios).

La plegaria Noájida no debe consistir en meras súplicas sino que deberá también incluir alabanzas a Dios.

El acto y la experiencia de rezar a Dios (y es obvio que está prohibido rezar a cualquier otro ser que no sea Dios) presenta ní veles sin límites. Cuando uno suplica a Dios por sus necesidades y deseos, o por ayuda en época de peligro o estrés, o cuando se realiza una plegaria profunda y meditativa (a fin de elevarse espiritualmente), es siempre una experiencia mística, una comunión con el (Mismísimo) Creador del alma de quien reza. A través de la plegaria el hombre puede despojar de su conciencia todo materialismo y asuntos físicos, separándose a sí mismo de su naturaleza animal, llegando a ser un total ser espiritual. Por intermedio de la plegaria, uno puede alcanzar un nivel cercano al de la profecía. [2]

Y el Rey David escribió: “Alaben al Eterno, todas las naciones, exáltenLo todos los pueblos” (Salmos 117:1). Este verso de los Salmos se refiere específicamente a los Hijos de
Noaj.

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Referencias


[1] Igrot Moshé, Oraj Jaim, volumen 2, responsum 25, pp. 196-198

[2] Jerusalén, Ojo del Universo, Kaplán, capítulo 5