El miembro de un animal vivo


Noajismo: Carne viva




EL CAMINO DEL GENTIL JUSTO

Una Introducción a las Siete Leyes de los Hijos de Noé

Por Chaim Clorfene y Yakov Rogalsky

ATENCIÓN:

Ninguna parte de esta publicación,
“El Camino del Gentil Justo” (Clorfene & Rogalsky), puede ser traducida,
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Sin embargo, pueden referenciarse pequeñas porciones del texto, indicando como referencia:

The Path of the Righteous Gentile

(An introduction to the Seven Laws of the Children of Noah)

Chaim Clorfene & Yakov Rogalsky

Derechos: 1987 Chaim Clorfene — Yakov Rogalsky

ISBN 0-87306-433-X


Juan Mayorga Zambrano
(traductor)
&

Yehuda Ribco
(asesor de traducción)

Traducción al Castellano bajo permiso del Rabino Chaim Clorfene
a partir de la edición 1987 (Feldheim Publishers Ltd.)
.

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EL MIEMBRO DE UN ANIMAL VIVO

1. Hay alguna discusión respecto a si la prohibición de comer el miembro de un animal vivo fue (o no) entregada originalmente a Adán, el primer hombre.

Una opinión establece que estaba incluida en el mandamiento que prohibía comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal. [1] Conforme a esta opinión, Adán, a quien de forma explícita Dios le dijo que podía tomar cualquier elemento del reino vegetal para su alimentación, [2] no tenía prohibido comer carne per se sino, matar animales para su alimentación. Si el animal hubiese muerto por su cuenta, se constituía en un alimento permisible. [3] Por tanto, lo que Noaj recibió, fue “permiso para matar animales para su alimentación“, pero le fue prohibido comer la carne de cualquier animal mientras éste todavía estuviera vivo. [4]

Conforme a la otra opinión, Adán habría recibido seis de las Siete Leyes Universales y tenía prohibido comer carne de manera absoluta. Sólo después del Diluvio se instituyó (como idulgencia) el permiso de comer carne. [5]

Este mandamiento es explícito, como está escrito, “Toda cosa que se mueva te será por alimento; así como la yerba, Yo te he dado todo. Pero la carne con su alma viviente, su sangre, no comerás” (Génesis 9:3-4). Esto no significa que la sangre del animal es su alma y que, entonces, Dios estaba prohibiéndole al Hombre beber sangre de animal. El alma vital del animal está contenida dentro de la sangre, y a esto se refiere el mandamiento porque, cuando un animal muere, el alma vital se desprende. En tanto que esta alma vital permanezca dentro del animal, su carne es un alimento prohibido para el hombre. [6] [7]

A primera vista, este mandamiento se presenta como particularmente fuera de lugar entre las Siete Leyes Universales. ¿Acaso sería dable que, al mismo tiempo que se observan tales monumentales principios de moralidad humana (como los que prohiben el asesinato y la idolatría), se pudiera comer el miembro de un animal vivo? Dejando de lado unas cuantas perversiones sociales (dispersas) en Africa y China, a uno se le hace difícil imaginar que alguien llegara siquiera a considerar comer de un animal mientras éste sigue con vida.

Y, con todo, esta es precisamente la razón por la que este mandamiento podría epitomar el espíritu de las Siete Leyes Universales. [8] Aun cuando la humanidad tiene la obligación de obedecer estos mandamientos tal como se presentan, la letra de la ley sirve sólo como un mínimo, un punto de partida que garantiza el favor de Dios y asegura la moralidad de la humanidad. Pero si el hombre desea realizar su potencial espiritual, debe aplicarse y (entonces) conectarse con el potencial infinito de las Siete Leyes, utilizándolas para perfeccionarse y elevarse a sí mismo – a esto se refiere el concepto de piedad. Vemos aquí que el abstenerse de comer el miembro de un animal vivo sirve como una luz-guía hacia el perfeccionamiento que el hombre potencialmente puede alcanzar a través de sus hábitos alimenticios y al practicar la bondad para con las criaturas de Dios. Porque lo que un hombre ingiere como alimento es absorbido por su flujo sanguíneo y por cada célula de su cuerpo y, por tanto, viene a constituirse en parte de su ser esencial. La persona que come culebras y monos ciertamente será diferente de aquella que come nueces y fresas. Y la enseñanza mística sostiene que el Espíritu de Santidad nunca reposará sobre aquel que mata a una criatura (cualquiera) sin propósito alguno. [9]

2. Los primeros Sabios difieren en lo concerniente al acto de consumir la sangre de un animal. [10] Los Sabios dicen que los Hijos de Noaj (a su vez) sostienen que nunca se les prohibió la sangre como alimento. [11]

3. Los Noájidas podrían comer carne de un mortecino (un animal que muere por causas naturales), [12] pero hay una opinión en el sentido de que sólo la carne de un animal que ha recibido muerte a través de faenamiento es permisible. [13]

4. Quien es culpable de transgredir este mandamiento está sujeto a castigo por parte de las cortes, ya sea que coma el miembro de un animal vivo o simplemente (algo de la) la carne del animal o algún órgano interno, aun la más mínima cantidad. [14]

Nota.- De hecho, la transgresión tiene que ver sólo con comer; el uso del cuero del animal o cualquier otro beneficio es permisible.

5. Una persona está sujeta al castigo (por parte de las cortes) por comer el miembro o carne de un animal vivo, ya sea doméstico o salvaje, pero no por comer el miembro o carne de una ave viva. [15] Aun cuando esto último no a de ser castigado por las cortes sigue siendo prohibido.

Nota.- El hombre puede dar muerte a animales, aves y peces (para su alimentación) como considere eficiente y debería proceder en lo posible de la manera más humana. El faenamiento de aves y animales no necesita ser llevada a efecto de una manera ritual (como en el caso de los Judíos). Los peces se consideran muertos desde el momento en que son sacados del agua, [16] pero aun así, no podría comerse un pescado que tiene apariencia de estar vivo, pues esta es una falta de refinamiento (y la razón por la que las Siete Leyes Universales fueron provistas es para que perfeccionaran la naturaleza del hombre).

6. Cuando uno faena un animal, aun si su tráquea y esófago estén separados del resto del cuerpo, en tanto que los miembros sigan moviéndose, tales miembros y la carne (separados de tráquea y esófago) le están prohibidos a un Noájida por esta ley. [17] Sin embargo, si uno come el miembro o la carne de un animal al que se le ha dado muerte, pero mientras todavía está moviéndose, no a de ser castigado por las cortes porque no se considera que ha comido realmente el miembro o la carne de un animal vivo. [18] [19]

7. Para propósitos de este mandamiento, se considera como “miembro” una parte de un animal que tiene carne con tendones, cartílago y hueso (como una pierna), o incluso una parte que no contiene material óseo (como riñones o corazón o lengua). [20]

8. Un miembro o un pedazo de carne que está colgando, separado o desplazado de su posición habitual no está prohibido (después que el animal ha sido faenado) si uno pudiera haber “repuesto” el miembro a su posición original y (entonces) el animal pudiera seguir vivo por un año. Pero si uno no puede reponer este miembro a su posición original de manera que el animal pueda vivir por un año, este miembro desplazado está prohibido aun después de que el animal sea faenado.

9. Lo anterior se refiere únicamente a un miembro que está efectivamente colgando, esto es, ha sido dislocado de su posición original y está apenas unido (al resto del cuerpo). Sin embargo, si un hueso estuviera quebrado en un lugar de manera que no causa un daño serio al animal o ave (por ejemplo, la punta de un ala) y si carne cubre la mayor parte del miembro roto, entonces tal miembro no está prohibido luego que el animal sea faenado. Si la carne está ausente de la mayor parte del miembro, entonces tal miembro tiene que ser completamente removido (después del faenamiento) antes que el resto de la criatura se constituya en alimento permisible.

10. Si un animal tiene un miembro adicional que está localizado en el área apropiada, y su presencia no afectará la vida del animal, tal miembro adicional está permitido (después del faenamiento del animal) es decir no es considerado como un miembro colgante. Miembros dobles cuya ausencia afectará la vida del animal, tales como estómago, hígado y riñones deberán ser removidos, porque la ley de miembros colgantes los prohibe.

11. Todo lo que le está prohibido a un Judío por la ley concerniente al miembro de un animal vivo, le está similarmente prohibido a un Noájida, excepto que respecto a éste último la cosa es más estricta: el Judío transgrede sólo si el animal en cuestión es espiritualmente limpio, pero para el Noájida la ley concierne a todo animal. [21]

12. En manos de la humanidad fue entregado todo el reino animal, los animales con sus vidas. El nivel espiritual superior del ser humano dicta que no coma el miembro de un animal vivo. Aun cuando la carne humana y la carne animal están relacionadas, la una podría incorporarse en la otra mediante la acción de comer. Pero el alma de un animal jamás podría ser incorporada al interior del alma del hombre. El alma de un animal deberá primero ser separada de su ser físico antes que su cuerpo pueda ser absorbido y llegar a ser parte del cuerpo humano. [22]

13. Prácticas vegetarianas, incluyendo las de muchas religiones (incluso de algunas sectas Cristianas fundamentalistas) son generalmente espúreas y, por decir lo menos, reflejan una teología incompleta. Si uno llegara a pensar que el vegetarianismo refleja (algún tipo de) iluminación, debería aterrizar al recordar que los antiguos egipcios eran vegetarianos (religiosos) y, de hecho, idólatras y moralmente degenerados (al extremo). [23]

Hay cuatro razones generales por las que una persona podría optar por el vegetarianismo. Si le disguta (el sabor de) la carne, o si siente que comerla no es saludable (particularmente en nuestra época de químicos y hormonas), o si desconfía de la propiedad con que los métodos de faenamiento actuales proceden, ella tiene todo el derecho de ser vegetariana. Pero, si afirma que comer carne es cruel, o si vanamente intenta retroceder al tiempo de Adán y Eva en el Jardín de Edén, (entonces) niega la verdad de Dios y pone su propio concepto de misericordia sobre el de Dios. Puesto que Dios le dió a Noaj y a sus descendientes el derecho de comer carne, este derecho es Divino.

Se cuenta una historia sobre Rabí Sholom Ber Schneerson, conocido como el Rebé Rashab, de una ocasión en que tomaba un paseo con su joven hijo, Yosef Yitzchak, que llegaría a ser el sexto Lubavitcher Rebé. Mientras caminaban, el joven ociosamente alargó su mano y arrancó una hoja de una planta. Su padre lo reprendió por ello, recordándole que todo en la creación tiene un alma y por tanto uno debe ser cuidadoso. Si el hombre tiene necesidad de un objeto y puede tomarlo dentro de los límites que Dios ha determinado, el derecho lo acompaña porque al hombre le fue dado dominio sobre el mundo entero. Pero el hombre no tiene derecho a obrar con rapacidad (sin propósito alguno); pues, en tal caso, ni para arrancar una hoja le acompaña el derecho.

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Referencias


[1] Talmud de Babilonia, Sanedrín 56b

[2] Como está escrito, “Y dijo Dios: `He aquí que os he dado toda hierba que da simiente, que está sobre la faz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente, a vosotros servirá para comer’.” (Génesis 1:29).

[3] Talmud de Babilonia, Sanedrín 56b, Tosefos, “El deberá comer…”

[4] Comentario de Rashí sobre Génesis 9:4, “Pero carne con vida…

[5] Mishné Torá, Leyes de Reyes, capítulo 9, ley 1

[6] Comentario de Rashí sobre Levítico 17:14.

[7] Comentario de S.R. Hirsch sobre Génesis 9:4.

[8] Las Siete Leyes de Noaj, Lichtenstein, página 56

[9] Kitvei Arizal

[10] Talmud de Babilonia, Sanedrín 59a

[11] Mishné Torá, Leyes de Reyes, capítulo 9, ley 10

[12] Enciclopedia Talmúdica, Los Hijos de Noaj, volumen 3, página 355

[13] Asará Ma’amarot, Jekur Din, sección 3, capítulo 21

[14] Mishné Torá, Leyes de Reyes, capítulo 9, ley 10

[15] Mishné Torá, Leyes de Reyes, capítulo 9, ley 11

[16] En Castellano se entiende que un pescado es un pez sacado del agua.

[17] Mishné Torá, Leyes de Reyes, capítulo 9, ley 12

[18] Para aclarar este punto, cabe señalar que en Ecuador se consume el Chame, Dormitator Latifrons, un pez que fuera del agua vive entre 3 a 5 dias. El traductor ha presenciado como se lo prepara, especialmente en la provincia de Esmeraldas: mientras el Chame ya está siendo frito en un sartén sigue moviéndose. Una experiencia que por desagradable no se le olvida al traductor a pesar de que ya han pasado muchos años desde entonces. Sin embargo, conforme al punto que trata el autor tal práctica no sería una transgresión. Claramente sí es una falta de refinamento.

[19] Mishné Torá, Leyes de Reyes, capítulo 9, ley 11, comentario de Radvaz

[20] Jojmat Adán, capítulo 27, ley 14

[21] Jojmat Adán, capítulo 27, ley 13

[22] Comentario de S.R. Hirsch sobre Génesis 9:4

[23] Yalkut Me’am Loez, Exodo 8:22

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