Conociendo a Dios


Noajismo: Conociendo a Dios




EL CAMINO DEL GENTIL JUSTO

Una Introducción a las Siete Leyes de los Hijos de Noé

Por Chaim Clorfene y Yakov Rogalsky

ATENCIÓN:

Ninguna parte de esta publicación,
“El Camino del Gentil Justo” (Clorfene & Rogalsky), puede ser traducida,
reproducida, fotocopiada o almacenada en sistema mecánico o electrónico alguno sin la
autorización explícita de los
responsables de la traducción.
Sin embargo, pueden referenciarse pequeñas porciones del texto, indicando como referencia:

The Path of the Righteous Gentile

(An introduction to the Seven Laws of the Children of Noah)

Chaim Clorfene & Yakov Rogalsky

Derechos: 1987 Chaim Clorfene — Yakov Rogalsky

ISBN 0-87306-433-X


Juan Mayorga Zambrano
(traductor)
&

Yehuda Ribco
(asesor de traducción)

Traducción al Castellano bajo permiso del Rabino Chaim Clorfene
a partir de la edición 1987 (Feldheim Publishers Ltd.)
.

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CONOCIENDO A DIOS

Parte 1

1. Es el fundamento de fundamentos de todo tipo de doctrina y análisis filosófico, el conocer que hay una Existencia Primera (sin un principio) y que El creó toda existencia, i.e., El es la causa que trajo a existencia (todo en) la creación a partir de la nada. Y todo lo que se encuentra en los cielos y en la tierra existe solamente por la verdad de Su existencia. [1]

2. Y si todas las creaciones cesaran de existir, El solo todavía existiría; y de ninguna manera El sería nulificado por la nulificación de dichas creaciones. Porque toda creación Lo necesita, pero El, Bendito Sea, no necesita de ninguna de ellas (ni de todo su conjunto); y, Su realidad no es como la realidad de ninguna de ellas. [2] La existencia de ellas es relativa: (porque) no es imperativa sino que depende de Su existencia. Pero la Existencia Primera es incausada. Su existencia es absoluta.

3.
De El dice el profeta, “El Señor Dios es verdad” (Jeremías 10:10). Sólo El es real y no hay otra realidad comparable a Su realidad. [3] [4] Y de El dice la Torá, “El es Dios, y no hay otro fuera de El” (Deuteronomio 4:35).

4.
Esta Existencia es el Dios del universo y Creador de la tierra. El dirige (u ordena) el universo con un poder que no tiene límite ni fin, un poder ininterrumpido así que “el planeta siempre gira”. Es imposible que algo gire sin una fuerza que lo haga girar; y El, Bendito Sea, hace que gire sin una mano sin un cuerpo. [5]

5. Y si a usted se le ocurriera pensar que hay otra deidad fuera de El, considere que esto es un rechazo a la mismísima Fuente, de la cual todo depende. [6]

6. Este Dios es Uno. El no es dos o más de dos, y no hay una existencia individual que sea tan Única como Su existencia. El no entra en una categoría que incluya a otros de Su “especie”. Y El no está dividido en partes o secciones como lo está un cuerpo, sino que El es una completitud y unicidad que no tiene par en el universo. [7]

7. Si hubiera muchos dioses, ellos por fuerza tendrían cuerpos, porque no hay manera de diferenciar un ser de otro excepto por diferencias corpóreas o materiales. Y si el Creador tuviera un cuerpo o cualquier forma material, El tendría tanto límite como fin, y entonces Su poder tendría límite y fin, porque no es posible que exista un cuerpo sin extremos, [8] y todo lo que le pertenece a un cuerpo también tiene extremos. Pero es debido a nuestro Dios, Bendito Sea Su Nombre, Cuyo poder es ilimitado e ininterrumpido, que el planeta gira continuamente. Y, puesto que El no tiene cuerpo, no hay accidentes u ocurrencias del cuerpo que Le acontezcan y que pudieran dividirLo o separarLo. Por tanto, es imposible que El sea otra cosa sino Uno. [9]

8. Si una persona llegara a considerar la existencia de dos deidades, igualmente no—creadas, ¿hay acaso otra forma de distinguir una de la otra que no sea por ocupar diferentes lugares al mismo tiempo o el mismo lugar a diferentes tiempos? Y si usted dijera que estas deidades ocupan diferentes lugares al mismo tiempo o el mismo lugar a tiempos distintos, estas deidades ciertamente no serían ilimitadas. Caso contrario, emergería el concepto de dos infinitos, que es por definición imposible. El infinito es uno, todo—incluyente, y supremamente indivisible en aspectos, extremos y formas.

9.
Está escrito en la Torá y en los Profetas que el Unico Santo, Bendito Sea, no tiene cuerpo: “Porque el Señor El es Dios arriba en los Cielos y abajo en la tierra” (Deuteronomio 4:39); pues, un ente corpóreo no puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Asimismo está escrito, “Porque no vieron forma” (Deuteronomio 15) y (también está escrito) “¿Y quién es comparable o igual a Mi?” (Isaías 40:25). Si El tuviera un cuerpo, sería comparable a otros cuerpos. [10]

10.
Si es así, ¿por qué se lée en la Torá, “Y bajo Sus pies” (Exodo 24:10), y “Mano de Dios” (Exodo 9:3), “Ojos del Señor” (Génesis 38:7), “Oídos del Señor” (Números 11:1) y muchos ejemplos como estos? Esto se debe primero a que el intelecto del hombre es incapaz de entender (en profundidad) otra cosa que no sea material y segundo (consecuencia de lo primero), a que la Torá fue entregada en lenguaje de hombre. Por tanto, todos estos ejemplos son frases descriptivas, así como también lo es, “Si Yo preparara el filo de Mi espada” (Deuteronomio 32:41). ¿El tiene una espada? Es sólo una parábola. La verdad es que El no tiene semblanza ni forma, sino que todo eso es la visión del profeta, como está escrito, “¿Puedes encontrar a Dios buscándoLo, o puedes indagar en las profundidades del Altísimo?” (Job 11:7). [11]

11. Entonces, ¿qué fue lo que Moisés buscaba cuando le pidió a Dios, “Por favor muéstrame Tu gloria” (Exodo 33:18)? Moisés deseaba conocer la plenitud de la existencia del Unico Santo, Bendito Sea, al punto en que él la reconociera en su corazón, así como cuando uno conoce a una persona cuya forma está grabada en su corazón, y a quién reconoce como distinta de otras personas. Entonces efectivamente Moisés añoraba conocer al Unico Santo, Bendito Sea, al punto donde El le fuera distinguible en su corazón como otras existencias, esto es conocer la verdad sobre la existencia de Dios como realmente es. Y Dios le respondió que el hombre, en tanto que su alma esté sumergida a su cuerpo, carece de este poder intelectual y por tanto no puede conocer a plenitud esta verdad. [12]

12. Puesto que, como ha sido explicado, Dios es incorpóreo, El no está sujeto a limitaciones (o accidentes) corporales como uniones o separaciones; nada de posición o medida, ni de referencias espaciales (arriba – abajo, izquierda – derecha, frontal – posterior, etc.); y, así como no tiene un principio, tampoco tiene fin. El no tiene ni vida ni muerte como los seres corpóreos, no tiene talento ni sabiduría a la manera humana, no duerme ni despierta, ni risa ni enojo, ni regocijo ni tristeza, no tiene habla (a la manera humana). [13]

13.
Por tanto tales pasajes de la Torá como “El se sienta en los cielos y sonríe” (Salmos 2:4) son nada más que parábolas y símiles, porque, como dicen los Sabios de Israel, la Torá fue entregada en la lengua del hombre y, como Dios dice, “Yo soy el Señor, Yo no cambio” (Malaquías 3:6). Si El estuviera a veces enojado y a veces gozoso, esto ciertamente constituiría un cambio (como los que sufren sólo los seres inferiores y corpóreos, hechos del polvo); pero El, Bendito Sea, está infinitamente por encima de todo esto. [14]

Parte 2

1. Uno debe esforzarse por amar y temer a Dios, Quien es exaltado, como está escrito, “Tu amarás al Señor tu Dios” (Deuteronomio 6:5), y “Tu temerás al Señor tu Dios” (Deuteronomio 6:13).

2. ¿Cuál es la manera de amarLo y temerLo? Cuando un hombre medita profundamente acerca de Sus maravillosas y variadas obras y creaciones, comprenderá que la sabiduría de Dios no tiene igual: es infinita. Inmediatamente amará y alabará y glorificará y deseará fuertemente conocer Su Gran Nombre. Y cuando piense sobre esto, (asombrado) inmediatamente temerá y entenderá que él no es más que una pequeña criatura, inferior e inconsecuente, que está en pie (con un conocimiento extremadamente limitado) delante del Unico, Quien posée el conocimiento que es perfecto y completo. [15]

Parte 3

1. “Y sabrás hoy y considerarás en tu corazón, que sólo el Eterno es Dios, arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro” (Deuteronomio 4:39).

2. En el principio, cuando Dios dijo “Haya un firmamento en medio de las aguas” (Génesis 1:5), las palabras y letras de Su habla bendita, siendo eternas como El es eterno, permanecen perpetuamente en el firmamento de los cielos como la fuerza de vida, fuerza activante en la creación. En caso de que Dios se retractara de Sus palabras o si les quitara una letra (aun por un instante), los cielos inmediatamente dejarían de existir, se volvería a la absoluta nada, todo volvería exactamente a como fue antes de la orden creadora de Dios: “Haya un firmamento“. [16]

3. Entonces es a través de las Diez Ordenes que Dios creó el mundo. Si las palabras de Dios retornaran a Su fuente, la creación entera instantáneamente cesaría de existir y se volvería a la
nada absoluta (que había antes de que empezaran los seis dias de la creación). [17]

4. Quien medita sobre el paso del tiempo puede empezar a entender que la creación del mundo de ninguna manera añade algo a Su completitud y perfección: estaba solo, era Uno y era Unico antes de crear el mundo, y permanece (sin cambio) como Uno y Unico y solo, aun después de haber creado el mundo. [18]

5. Esto se presenta como una paradoja. ¿Cómo puede ser que la creación del mundo no añada o efectúe algún cambio en Dios? Esto se resuelve al entender que, comparado con Dios, [19] el mundo es literalmente nada, inexistente. Esto se debe a que en Su Presencia todo es considerado inexistente, literalmente nulo y vacuo: no hay lugar alguno que carezca de Su Presencia, como está escrito, “¿No lleno cielos y tierra? dice el Señor” (Jeremías 23:24).

6. Cuando una persona de carne y hueso habla, las palabras (que fluyen de su boca) se ven como si dejaran al emisor para constituirse en entes autónomos, pero el habla de Dios nunca se separa de El, porque no hay lugar carente de Su presencia ni nada fuera de El: Dios es eterno e infinito. [20]

7. De hecho cuando uno necesita referir la idea de habla de Dios, no debe proceder literalmente sino metafóricamente. Así como el habla de una persona revela lo que estaba escondido en su mente, de esta manera es en lo alto con el Señor de los Ejércitos, Bendito Sea, Quien (como está descrito en el Libro de Génesis) trajo mediante las Diez Declaraciones todas las cosas a existencia, a un estado de revelación a partir de un estado de ocultamiento. [21]

8. Estas Diez Declaraciones, por las que el mundo fue creado, son llamadas el habla de Dios porque a través de ellas El manifestó un estado de revelación a partir de un estado de ocultamiento. Pero esta (así llamada) habla está vinculada a El en completa unidad. La diferencia es aparente y se presenta desde la perspectiva de los seres creados, que reciben su fuerza de vida de El. [22] Aquí los seres creados son capaces de recibir el Divino sustento de vida sin perder sus identidades. [23] [24]

9. Este influjo Divino está “encubierto” para evitar una revelación mayor de lo que el mundo puede tolerar. Por tanto, la imagen que las criaturas tienen es que la luz de la fuerza de vida del Omnipresente [25] es una cosa separada de Su Bendito Ser y que simplemente parte de El como parten las palabras del ser humano. Sin embargo, desde la perspectiva del Unico Santo, bendito Sea, no hay ocultamiento en lo absoluto. Para El la oscuridad y la luz son exactamente lo mismo, como está escrito, “Ni siquiera la oscuridad se esconde de Ti, sino que la noche resplandece como el dia” (Salmos 139:12).

10. Ni el descenso de nivel tras nivel evita que Su habla permanezca en un estado de unidad absoluta con El, sino que es algo metafórico “como el caracol cuya coraza es parte de él”. [26]

11. El error que los filósofos mundanos cometen y que los lleva a creer que Dios creó el mundo para entonces abandonarlo, dejándolo “a su cuenta”, se debe a que asumen que los procesos creativos de Dios son como los del hombre. Pero la realidad es muy distinta, como está escrito, “Porque Mis pensamientos no son como tus pensamientos… Por tanto mis caminos son más altos que tus caminos” (Isaías 55:8-9). El ser humano es (apenas) capaz de crear algo a partir de algo. El artesano toma un lingote de plata y modela un jarrón a partir de él. Cuando el artesano retira las manos de su creación, el jarrón permanece. Esto se debe a que el artesano simplemente cambia la forma de una sustancia creada. Sin embargo, cuando Dios creó los cielo y la tierra, El los hizo a partir de la nada absoluta, y si El llegara a remover Su fuerza creativa, estos volverían al estado previo a que El los manifestara como creación revelada, es decir, inexistentes. [27]

12. De la veracidad de lo dicho, debería ser claro que la creación entera es, en realidad, nula e inexistente con respecto a la fuerza sustentadora de Dios: “las palabras que fluyen de Su boca”. Esto no quiere decir que la creación sea una ilusión; sino que, la Fuerza Divina es su verdadera existencia y que la creación no tiene existencia independiente o por cuenta propia. Por tanto, deberá tenerse presente que cuando (para ejemplificar) suponemos que Dios remueve sus Diez Afirmaciones, esto es sólo hipotético. Dios no tiene tal intensión. El universo
es real y, al mismo tiempo, nulificado ante su Creador. ¿Cómo sabemos que el universo es real? Ya que nuestros sentidos e intelectos limitados son parte del universo creado, las pruebas que ofrecen no son concluyentes. ¡Somos parte de la misma cosa que pudiera no existir! No hay sino una prueba de que el universo realmente existe: “En el principio, Dios creó los
cielos y la tierra
” (Génesis 1:1).

13. La razón por la que todas las cosas y seres creados aparentan poseer una existencia
independiente, reside en que no podemos captar o ver con nuestros sentidos físicos el poder de Dios ni Sus palabras (aun cuando empapan cada creación). Si se nos permitiera captar con nuestros sentidos la fuerza sustentadora y la espiritualidad que fluyen de Dios (hacia cada una de Sus creaciones), entonces dejariamos de percibir la constitución física de la materia existente. Porque una vez que el mundo físico es realmente nulificado ante su Fuente, si pudiéramos verLa, ¿cómo podríamos ver el mundo físico? [28]

14. Por analogía, un rayo de sol sería visto desde la tierra, pero desde la perspectiva del sol, la fuente del rayo, todo lo que se puede ver es que la luz llena el cielo. Desde la perspectiva del sol, el rayo no tiene existencia alguna. [29]

15. Sin embargo, la analogía anterior es incompleta, porque la fuente, el sol, existe en un único lugar del universo. El sol no existe ni en los cielos ni en la tierra donde su luz se presenta como una existencia separada. Por otro lado, los seres creados, están siempre dentro de su Fuente, a pesar de que la Fuente no es revelada a sus ojos. [30]

31. No es suficiente decir que Dios creó el mundo durante los seis dias de la creación, pues Su actividad creativa es continua, un flujo infinito de fuerza de vida. Esta es la razón por la que está escrito en tiempo presente, “El crea la oscuridad y forma la luz“, [31] en vez de “El creó la oscuridad y formó la luz“. Y esto también se aplica al hombre. A un hombre que siente sólo su propia existencia y no reconoce que el Creador está constantemente creándolo a partir de la nada absoluta, se dice que fue creado por Dios en el pasado; pero, por otra parte, de una persona que reconoce la verdad de su existencia, i.e. que procede constante y exclusivamente de Dios, se dice que Dios lo crea. [32]

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Referencias


[1] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 1

[2] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 3

[3] O, Sólo El es verdad y no hay otra verdad como Su verdad

[4] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 4

[5] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 5

[6]Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 6

[7] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 7

[8] O, una línea que defina su extensión.

[9] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 7

[10] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 8

[11] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 9

[12] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 10

[13] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 11

[14] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 1, ley 12

[15] Mishné Torá, Leyes sobre los Fundamentos de la Torá, capítulo 2, ley 2

[16] Tanya, Puerta de Unidad y Fe, capítulo 1, página 76b

[17] Tanya, Puerta de Unidad y Fe, capítulo 1, página 76b

[18] Tanya, Puerta de Unidad y Fe, capítulo 7, página 82b-83a

[19] Cuya habla es, de manera exclusiva, la fuente de vida en la creación.

[20] Tanya,Likutei Amarim, capítulo 21, página 26b.

[21] Tanya,Likutei Amarim, capítulo 21, página 26b.

[22] Que desciende desde Su exaltado ser y crea las cosas materiales, descendiendo nivel por nivel hasta que alcanza este mundo inferior, el mundo físico.

[23] Pérdida que se produciría al ser absorbidos y nulificados en su fuente verdadera, Dios.

[24] Tanya,Likutei Amarim, capítulo 21, página 27a

[25] Que está contenida en cada creación y que es la verdadera existencia de cada creación.

[26] Génesis Rabba, capítulo 21.

[27] Tanya, Puerta de Unidad y Fe, capítulo 2, páginas 72a y 72b

[28] Tanya, Puerta de Unidad y Fe, capítulo 3, páginas 78a

[29] Tanya, Puerta de Unidad y Fe, capítulo 3, páginas 78a

[30] Tanya, Puerta de Unidad y Fe, capítulo 3, páginas 78b

[31] Sidur, Servicio Matutino

[32] Kedushat Levi, Bereshit, página 1

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