Extracto del libro

Los Siete Colores del Arco Iris

Principios Eticos de la Torá para No—Judíos

Rabí Yirmeyahu Bindman
Traducción al Castellano: Juan R. Mayorga Z., PhD.

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Derechos Copyright, 2005 Resource Publications, Inc. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser copiada electrónicamente, ni fotocopiada, ni reproducida por m’etodo alguno sin permiso escrito del editor.

Los Siete Colores del Arco Iris fue traducido (con veña y cooperación del autor) por Juan R. Mayorga Z. a partir de

The Seven Colors of the Rainbow,
by Rabbi Yirmeyahu Bindman,
Copyright, 1995 by Resource Publications, Inc.,
160 E. Virginia St. # 290,
San Jose, CA 95112,
USA

Los Siete Colores del Arco Iris (edición en Español) y The Seven Colors of the Rainbow (edición en Ingl’es) son publicados por Schueller House via un arreglo especial con Resource Publications, Inc., arreglo que originó la publicaci\’on de The Seven Colors of the Rainbow.

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El Emperador Noájida

Es a menudo afirmado que “diez por ciento del imperio (romano)” era judío, pero el número de judíos que emergieron de ese período a ‘epocas más recientes no tiene parangón con los millones de conversos que esto implicaría. Con mucho, la mayoría de ellos fueron noájidas observantes, gentiles que habían rechazado el paganismo y que formaron un vínculo con la Torá que les evidenció un estatus por su cuenta.

Roma vino a ser escenario de una lucha notable entre gentiles que permanecieron fieles a las Siete Leyes y los primeros líderes de la Iglesia quienes buscaban público para establecer una nueva religión que estaba basada en temas judíos pero que incorporó elementos de idolatría griega en su contenido. Los escritos del Nuevo Testamento en griego, basados en los hechos de un cierto judío quien se había creido a si mismo vinculado con conceptos mesíanicos, estaba acorde con el propósito de los líderes eclesíasticos. Cuando la Iglesia hizo su oferta en pro de la dominación oficial, ofrecía reconciliar el gran deseo por conceptos idolátricos con el tambien enorme deseo por la verdad pura.

Con el tiempo, hubo una clara división entre estas dos tendencias en todos los niveles de la vida y de la política. En su clímax, la lucha llevó al breve pero agitado reino del emperador Julián, conocido por la historia cristiana como “el Apóstata”. El fue un hombre notable, tenía sólo veinticuatro años cuando llegó al trono en el año 361, determinado a dar una base moral al gobierno (marcado por una crisis en aumento) en un periodo muy corto de tiempo.

Julián era primo del emperador, creció lejos de la corte romana, y su temprana educación había sido principalmente sobre filosofía griega. A pesar de que era considerado un “outsider” en la política romana, o quizá debido a ello, el emperador Constantino reconoció su aguda inteligencia y le dió un importante comando militar en la guerra contra las tribus en lo que es ahora Alemania. En contra de todos los pronósticos, tuvo ‘exito en batalla y produjo celos en el emperador, quien ordenó que se le presentara.

Los amigos de Julián en Roma, conocedores de su potencial moral e intelectual, se levantaron en revuelta cuando escucharon de su llamado y lo proclamaron como su emperador. Antes que la situación pudiera desencadenar en una guerra civil a gran escala, Constantino murió dejando a Julián como su único sucesor legítimo.

El joven llegó al trono sin ataduras que lo vincularan a alguna de las poderosas fuerzas establecidas del estado, cuya avaricia y arrogancia estaban rasgando la sociedad. Su entrenamiento filosófico lo había acercado a las ideas judías y a las Siete Leyes justo en el tiempo cuando su relevancia fue máxima.

A pesar de que los obispos cristianos presionaban fuerte con el propósito de que su f’e se constituyera en la doctrina oficial exclusiva, Julián rechazó la idea y proclamó constitucionalmente la libertad religiosa. Permitió que funcionaran templos paganos, en paralelo con sinagogas e iglesias cristianas, pero su política en el gobierno estaba basada en valores espirituales que tenían el propósito de elevar el tono de la vida por sobre el nivel de competición entre religiones. Bajó los impuestos que ahogaban a la gente trabajadora, y mantuvo baja la inflación prohibiendo el incremento de precios y controlando la circulación de oro a lo largo de las fronteras. Concluyó la guerra contra las agresivas tribus germanas, dándose cuenta que el estado no estaría estable hasta que sus fronteras estuvieran seguras. El respaldo de los “Temerosos de Dios” mantuvo su prestigio y la sociedad como tal empezó a mejorar.

Sin embargo, la clase senatorial pronto sintió que sus privilegios estaban siendo amenazados, y la Iglesia los miró como potenciales aliados en pro de la causa cristiana. Progaganda fue esparcida entre los pobres, alegando que los judíos y sus adherentes estaban planeando explotarlos aun más, y esto fue respaldado por el poder que las políticas de Julián habían dado a los burócratas quienes administraban las reformas. En un plazo de dos años la posición del emperador se puso en juego; el emperador había conseguido establecer fuertes pilares morales, pero el imperio en si mismo era tan nestable que el caos había surgido en su contra.

Con el propósito de ganar una seguridad militar final, guió un ej’ercito hacia el este en contra del Imperio Persa, el último gran poder que constituía un peligro para Roma. Sus legiones alcanzaron la mismísima capital persa, llegando más lejos de lo que cualquier ej’ercito romano lo había hecho. Sin embargo, renegó el establecer una guarnición en el corazón del desierto.

Cuando el ej’ercito marchaba de regreso, fue herido por una flecha perdida y murió en la arena. Entonces caía el último oficial avocado a las Siete Leyes hasta tiempos modernos, un hombre cuyo coraje fue quebrantado sólo por las fuerzas más elementales que amenazan el gobierno de la ley.

Rembrandt, Selden, Grotius

Unicamente cuando las guerras de la Reforma empezaron a desacreditar la visión de las cruzadas en su conjunto, la atmósfera empezó a mejorar. Ideas sobre como mejorar el gobierno y extender la libertad individual ganaron asidero entre reyes y ciudadanos quienes no tenían ni dinero ni tiempo para tales expediciones. Cuando la Guerra de los Treinta Años destruyó la vieja orden católica, sumergiendo Europa en un insospechado caos de sangre e ilegalidad, la Iglesia y los gobiernos quedaron sin prestigio. Nuevas bases para la ley debían ser encontradas a partir de la moralidad en sí.

De esta manera, las quemas de libros judíos que tuvieron lugar en la Edad Media dieron paso a un nuevo inter’es por el aprendizaje de la lengua Hebrea entre los gentiles. No pasó mucho hasta que pensadores de vanguardia empezaron a encontrar las Siete Leyes, una vez más.

Estas discusiones tuvieron lugar principalmente en Holanda, donde los judíos refugiados de España eran próximos a los ciudadanos holandeses que habían peleado para expulsar de su pequeño país a los gobernantes españoles.

Rabinos estudiosos discutieron con el Dutche los asuntos que este confrontaba para establecer su pequeño estado y asegurarle prosperidad. Artistas como Rembrandt se unieron tambi’en a esta discusión, pintando muchos retratos de rabinos. Brillantes mentes legales se dieron cita en las universidades. Enseñaban y escribían respecto a los principios y filosofía de la ley, y empezaron a codificar la tradición legal fuera de la masa legal que había colapsado al final de la Edad Media.

Entre estos estuvo el jurista ingl’es John Selden (1584 – 1654) y el filósofo legal holand’es Hugo de Groot (1583 – 1645), conocido por el nombre latino Grotius. Selden fue un hebraista, un gentil quien conocía el idioma Hebreo y leía los libros judíos fundamentales en el original para entender sus contenidos.

El no fue un estudioso del Talmud, pero conoció muy bien los trabajos de los rabinos, aceptando su autoridad moral. Escribió una exposición completa de las Siete Leyes para los estudiosos de su tiempo en su trabajo en latín, Dejure naturali et gentium, juxta disciplinium ebraorum, “Sobre la ley gentil y natural, comparada con principios hebraicos”. Selden empezó el capítulo siete de su libro:

Sextum juris Noachidarum…quod de judiciis est, atque enumerationem ex Talmudicis aliquot. Quod igitur in enumeratione illa Septumum est, “eber min hachai,” quo crudelitas immanis in animalia cetera vetatur.

Seis de las Leyes Noájidas, aquellas de significado judicial, son enumeradas primero en el Talmud entre otras fuentes. La s’eptima es por tanto la prohibición del “miembro de un animal vivo”, que prohibe la crueldad a los animales.

Grotius puso los fundamentos de la Ley Internacional moderna en su Dejure belli ac pacis, “Sobre los derechos de guerra y paz”, donde citó extensamente a los principales escritos rabíicos como fuentes para la moralidad universal. El escribió:

En las fuentes hebreas encontramos a los “justos entre los gentiles”, como el Talmud los describe. Estos, como los mismos maestros judíos declaran, están cometidos a la observancia de las leyes dadas a Adam y Noaj: abstenerse de ídolos, de sangre, y de otras cosas que serán mencionadas más adelante.

De esta manera, las Siete Leyes fueron traidas una vez más a los fundamentos de la vida gentil, ayudando a estructurar las ideas con las cuales el mundo occidental guió a la humanidad hacia la era moderna. Hombres de entendimiento vinieron a ser los fundadores de Estados basados en la moralidad, debi’endoles poco a los prejuicios que habían existido antes. Su asimilación de conceptos de la Torá volvieron inevitable que los judíos en sí mismos fueran despu’es emancipados y liberados de segregación legal.

Rabinos holandeses negociaron tambi’en la readmisi’on de los judíos en Inglaterra en t’erminos que involucraban a las Siete Leyes. Los líderes de la república Inglesa fueron menos comprometidos con los principios que los holandeses, pero alcanzaron un acuerdo lo su cientemente satisfactorio como para empezar la vida judía en occidente como la conocemos hoy en día.

Cuando los Estados Unidos de Norteam’erica fueron establecidos, como el primer país diseñado desde su nacimiento conforme a estos principios, el pueblo gentil empezó a sentir las nuevas condiciones y a mostrar un renovado inter’es por los judíos, quienes, a pesar de estar ahora libres de hostilidad oficial, seguían viviendo bajo un estatus de exilio.

Preguntas comenzaron a ser planteadas a los judíos: >por qu’e mantienen su identidad separada?, >a dónde irán si a este lugar no se pertenecen realmente?, y >cuál es su propósito aquí si este no es su lugar de destino? Estas eran preguntas legítimas, y necesitaban respuestas. Debido a que los judíos, que de manera reciente habían sido liberados de los tan restrictivos guetos, eran a menudo reticentes a dejar de pasar desapercibidos, las respuestas eran a menudo difíciles de encontrar. Pero algunos fueron capaces de encontrarlas.

Aim’e Palli’ere

Personalidades indagadoras consiguieron alcanzar la meta. Uno de estos fue un joven franc’es llamado Aim’e Palli’ere, quien en el año 1900 tuvo una serie de conversaciones con el Rabí de Livorno (Italia) sobre que camino religioso debía escoger. Ellos mantuvieron correspondencia, intercambiando inquietudes e ideas, al tiempo que establecían el camino hacia el redescubrimiento de la Siete Leyes en tiempos modernos.

Nosotros podemos empezar a entender nuestra propia situación en su verdad cuando leemos las palabras que intercambiaron Rabí Elijah Benamozeg y su pupilo Aim’e Palli’ere.

Nacido en 1879 en Lyons, Francia, Aim’e Palli’ere buscó desde su niñez la verdad a trav’es de la expresión religiosa, y creyó sentir un llamado para enrolarse en el sacerdocio Católico Romano.

Siendo un hombre de mente indagante, trató de encontrar un significado más profundo a todo lo que encontraba. Su estudio de los textos cristianos básicos lo llevó a creer que algo estaba “en el aire”. Una palabra como “virgen” presentaba un signi cado diferente en la traducción cristiana al que tenía en el Hebreo del cual se derivaba. Indagó aún más, pero no encontró solución.

El era un hombre religioso, que había crecido en una atmósfera católica, y ahora los dogmas católicos fundamentales le presentaban problemas. >Qu’e se suponía que debía hacer? Su primera respuesta fu’e unirse a la rama Protestante.

El Ej’ercito de Salvación, con sede en Inglaterra, estaba empezando a establecer pequeñas misiones en las ciudades industriales de Francia. Como mucha gente de la ‘epoca, Palli’ere constató los males que aquejaban a los tugurios donde vivía la clase obrera, considerándolos como lo más urgente, y el Ej’ercito de Salvación estaba tratando de hacer algo. Palli’ere empezó su trabajo misionero en Lyons, pero una vez más estaba decepcionado. El Ej’ercito de Salvación obraba, pero ‘el sentía que había algo en lo básico de la doctrina que dejaba perdida a la gente común y corriente.

>Qu’e era ese “algo”? Todas sus observaciones lo llevaron a concluir que era la “Trinidad”, el punto de creencia que diferencia al Cristianismo de otras religiones. Para entonces, ‘el entabló amistad con varios judíos de la pequeña comunidad de Lyons, y comprendió que la de ellos era una religión sin tal concepto que distrajera la mente. Había un Unico Dios, y el único servicio era el relacionado directamente a El. Palli’ere estudió Torá y, grati cado por lo que aprendió, alistó su mente para convertirse al Judaismo. Despu’es de todo, ‘esta era una fe en que las otras se originaron, y eran los signi cados en el texto en Hebreo los que lo habían llevado a cuestionarse las cosas.

Cuando se enteró más de los detalles del proceso de conversión nuevamente se desmotivó. El converso al Judaismo tenía que abandonar su anterior identidad como gentil, adquiriendo una naturaleza personal completamente nueva, como la de los otros judíos, con el propósito de estar en condiciones de cumplir a cabalidad con toda la Torá.

Palli’ere no cuestionaba la necesidad de esto, pero no estaba del todo seguro respecto al efecto que provocaría en sí mismo. El estaba profundamente ligado a su madre y tenía muchos otros parientes y amigos a quienes estaba fuertemente conectado. >Cómo podría cohibirse a si mismo de todo esto? >Tenía que sacrificar tanto para ascender a la verdad?

Y su mente estaba formando una pregunta aún más importante, una que lo llevaba a lo más profundo de su identidad: >por qu’e, puesto que la fe judía era la única verdadera, Dios le había creado como un no-judío?

Sus amigos judíos vieron el dilema, y constataron la honestidad con la que ‘el estaba buscando su verdadero camino. Ellos hicieron indagaciones a su favor y volvieron a ‘el con un nombre y una dirección que le daban esperanza para resolver su problema. Cerca de la frontera sureste de Francia, en Livorno (Italia), había una antigua comunidad de judíos sefardíes cuyos ancestros habían escapado de la Inquisición Española. El rabino de esa comunidad, Elijah Benamozeg, era un notable estudioso y escritor con una vasta educación y una mente liberal. Palli’ere le escribió, pidi’endole una cita.

Al llegar a Livorno, Palli’ere recibi’o una nota diciendo que el rabino se dirigía al pequeño hotel donde se estaba alojando. Esta entrevista, alejada completamente de jerarquía y protocolo marcó una fuerte impresión en Palli’ere, quien sabía que era mucho más joven que el rabino. Esto fue confirmado cuando un toque a la puerta de su habitación anunciaba a un hombre de avanzada edad, a simple vista ordinario, barbado, con ropa convencional y una amplia sonrisa.

En El Santuario Desconocido, escrito muchos años despu’es, Palli’ere describe lo que siguió. El rabino lo escuchó explicar sus dudas acerca de convertirse en judío, y lo entendió completamente. El le dijo a Palli’ere que de ninguna manera era un deber para las personas el convertirse al Judaismo, y que la angustia que su madre pudiera sentir por ser apartada de su hijo ciertamente no tenía asidero. El continuó:

Nosotros los judíos tenemos a nuestro cuidado la religión destinada para toda la raza humana, la religión a la que los gentiles están sujetos y por la cual han de ser salvados, como lo fueron nuestros patriarcas antes de la entrega de la Ley.

>Podría usted suponer que la religión verdadera que Dios destina para toda la humanidad es propiedad exclusiva de un pueblo especial? De ninguna manera. Su plan es mucho más grande que eso. La religión de la humanidad no es otra que “Noajismo”, no porque haya sido fundada por Noaj, sino porque fue a trav’es de ese hombre justo que el pacto de Dios con la humanidad fue hecho. Este es el camino que requiere tus esfuerzos, y de hecho tambi’en los mios pues es mi deber, divulgar este conocimiento.

Rabí Benamozeg explicó que las religiones no-judías actuales reconocían sus orígenes en el Judaismo pero no estaban preparadas para admitir que el Judaismo era todavía lo que había sido, prefiriendo insistir en que los judíos debían convertirse, abandonando la fe de sus ancestros. “Ellas están fundamentadas sobre el principio de la abolición de la Torá aun para los judíos“, le dijo al joven franc’es, “e ignoran el verdadero contenido de los escritos de los profetas judíos, todo eso que tú por ti mismo buenamente has encontrado“.

Palli’ere fue transtornado por lo que había escuchado. El anciado rabí le había dicho que un concepto grandioso y difícil de alcanzar, existía donde ‘el había pensado que no había absolutamente nada. Había un lugar para el gentil quien conociera la verdad judía pero que no se volviera un judío. Nunca había escuchado de una religión que ofreciera algo a aquellos que no fueran completamente parte de ella, y entendió inmediatamente que solo la fe judía poseía la visión amplia y la humildad necesarias para hacer una oferta de ese tipo. Rabí Benamozeg vió el efecto de sus palabras y añadio:

El futuro de la raza humana yace en esta fórmula. Si tu llegas a convencerte de ello, tu serás mucho más precioso para Israel que si te sometieras a la Torá de Israel. Tu serás el instrumento de la Presencia Divina para toda la humanidad. Si permaneces esc’eptico como muchos otros, tu podrás predicar tan bien una doctrina como otra, pero has ganado el derecho de que te hable como un creyente.

El sonrió y continuó: “Estoy sorprendido de que yo mismo me haya expresado tan libremente, pero es prueba de mi sinceridad y del profundo inter’es que me has inspirado“.

Tales palabras cambiaron el curso de la vida de un hombre. Palli’ere tomó su camino, y los dos nunca volvieron a encontrarse, pero hasta la muerte del rabino, tres años más tarde, los dos hombres intercambiaron cartas llevando adelante el consejo del Rabí.

Palli’ere tenía que encarar el reto de adaptar su vida a un conjunto de creencias que solo, conoció y entendió, y no era sorprendente que su confianza no saltara inmediatamente al nivel necesario. El escribió: “No ser cristiano, no ser judío aun despu’es de que de alguna manera adoptara el Judaísmo, era una posición ambigua que, en ese estado de fe, tenía poca atracción para mi“.

El expresó su indecisión en cartas al rabino, quien le contestó extensamente con el propósito de ayudar a su pupilo a encarar los retos de la nueva posición:

Si te entiendo correctamente, “Noajismo” se te presenta como una cosa distante y sobrenatural, y te preguntas sobre cómo yo, despu’es de muchos siglos de progreso, puedo soñar con traerte de vuelta a los fundamentos de espiritualidad que existieron justo despu’es del Diluvio. >Es posible? Sí, lo es, y confío que pronto veas que sus perspectivas de futuro no serían posibles si no hubieran estado presentes en el lejano pasado. La religion “Noájica” no es cuento ni invención. Es un hecho establecido, discutido en cada página de nuestro Talmud y nuestros sabios normalmente admiten que es poco conocida y muy mal entendida.De acuerdo con las ense

ñanzas del Judaismo, los judíos como los “sacerdotes” de la humanidad están sujetos a la Ley de Mois’es, mientras que los “laicos” está vinculados únicamente a la temprana religión universal. El Cristianismo, por otro lado, introdujo confusión en esto: ya sea al imponer la Ley a los gentiles a trav’es de Santiago, o bien aboli’endola para los judíos a trav’es de Pablo.

Rabí Benamozeg respondió a la sentida pregunta de Palli’ere sobre la importancia de la identidad gentil:

>Podría por algún momento imaginarse que El, habiendo tenido que ver con los descendientes de Noaj por un gran tiempo, daría una ley especial a su “reino de sacerdotes” para nunca más acordarse del resto de la raza humana? >Los dejaría El totalmente abandonados, sin revelación y sin ley, aboliendo el antiguo pacto noájida que hizo con ellos, de manera que se vieran obligados a confiar por largos siglos en su propio y pobre razonamiento? Ni siquiera un ser mortal se comportaría de tal manera.

El fue más allá, explicando la manera en que los maestros del Talmud exponían las provisiones detalladas de las Siete Leyes.

Encontrarás en abundancia allí los elementos completos del código que tu estás buscando, y tú que conoces Hebreo puedes convencerte a ti mismo de ello, sin dificultad. Si uno toma en cuenta las circunstancias en que los Sabios discutieron estos asuntos, amenazados con calamitosos castigos aun por enseñar a su propio pueblo, sus palabras indiscutiblemente presentan el sello divino. Ellos dan una imagen sobre la fe, son dignos de admiración, se elevan a alturas que tú ni has soñado. Es el Judaismo Rabínico y sus int’erpretes autorizados, los príncipes de la sabiduría y dedicación.

Palli’ere se convenció. Continuó sobre su camino y eventualmente llegó a posiciones de responsabilidad tanto en el mundo judío como en el gentil que nadie antes las había tenido (al mismo tiempo). Se ganó el amor y respeto de todos quienes llegaron a tener contacto con ‘el. Por el resto de su vida, el recuerdo de su diálogo con Rabí Benamozeg lo inspiró. El describió el significado personal que tenía.

Uno no puede admirar lo suficiente la manera en que el maestro usó un lenguaje que un joven católico entendiera. Pero lo que fue aun más notable es que ‘el no estaba simplemente asumiendo una posición para la ocasión, debido a la naturaleza del argumento; ‘el estaba dando a sus creencias una expresión exacta. Y yo digo que simplemente ningún ser humano me ha hablado como ‘el lo hizo.

El Rabí le había dado la tranquilidad que necesitaba cuando escribió:

>Por qu’e hablas de sentimiento de soledad? Yo veo en todo tu alrededor una gran multitud de creyentes. Te garantizo que a pesar de que las señales exteriores no son tan visibles, tu serás ciertamente parte de la comunidad de tu parentela, la comunidad del futuro. Porque ‘esta, de acuerdo a los judíos, es la verdadera religión de los tiempos Mesiánicos.

Ahora Palli’ere conocía realmente lo que era, y mucha gente llegó a conocer sobre como la Torá se aplicaba a los gentiles por medio de su ejemplo. Pero el mundo a su alrededor estaba afligido con maldad, encaminándose a la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, y el auge del poder Nazi. Los judíos estaban encarando el terrible reto de la moderna máquina de persecución, y ‘el solo no podría “rescatar” a los gentiles de su situación.

Durante la ocupación Nazi a Francia, fue obligado a abandonar su trabajo por miedo a la Gestapo, pero ellos no llegaron a hacerle daño. Hitler no tenía idea de lo que ‘el representaba y por tanto no le tenía miedo. Palli’ere murió en 1949, amado por todos quienes le conocían, dejando sus escritos y su ejemplo a aquellos que vinieran despu’es. Nosotros quienes lo hacemos así, podemos ahora claramente ver cuál fue la fe que le mereció su devoción.

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4 respuestas a Extracto del libro

  1. Elva galvez dijo:

    1Noajida, Noé, Di-s, Hashem….todo llena un gran camino a recorrer, buscar lo Eterno, El Creador, ver como cumplir con El, cuales son los principios que el nos señaló como lo necesario para ser una parte de la creación.Divina, gracias a las 7 leyes, a la Torá y a Uds……

  2. Elizabeth dijo:

    Es un libro inspirador para aquellos que hemos decidido adentrarnos en a bella identidad que hemos recibido. Gracias Juan por la labor que realizar para transmitir lo bello de nuestra identidad.

  3. Renato dijo:

    Gracias por el texto, Juan. Muy esclarecedor

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