Aprendizaje


matematicoLos dos últimos años han sido bastante fuertes para mí y para mi familia. Sobre todas las cosas enfrentamos al fantasma del cáncer. Con la ayuda de Dios, las cosas han ido bien y estamos empezando una nueva etapa con mi esposa e hijos…

Han sido varias lecciones importantes pero creo que algunas se destacan por su significado.

Una cosa es conocer “en el papel” una verdad espiritual que se supone es útil para la vida y otra cosa es vivir experiencias donde tienes que aplicar tales enseñanzas. Como les digo a mis estudiantes de matemáticas en la universidad: “una cosa es ver cómo resuelve un ejercicio tu compañero y otra cosa es que tu mismo decidas apropiarte del conocimiento; eso involucra que tu mismo confrontes al problema y trabajes fuerte hasta que lo resuelvas“.

Esto se aplica por ejemplo a los niveles de fe que enseña el Rabino Shalom Arush en su maravilloso libro “En el Jardín de la Fé“:

  1. Dios está en control de todo;
  2. Todo es para bien;
  3. Todo tiene un propósito superior.

Suena bonito. Pero la única forma de realmente conocer que estos principios son verdaderos y que se hagan carne en ti (para que así puedas a ayudar a otros), es que los vivas.

Y resulta que la única forma que tiene Dios de ayudarte a avanzar en tu aprendizaje es darte un problema muy fuerte que, entre otras cosas, te haga regresar el rostro para que Lo busques. Para que tengas claro que aunque todo parezca tinieblas, Él tiene el control. Nada se le escapa.

Cuando das el paso y decides abordar el problema de la mejor manera posible, usando la razón para regular a los sentimientos, comienzas a tener pistas de que “a lo mejor hay cosas que no has hecho bien” y, ante la posibilidad de que tus días o los días de un ser querido sean acortados, comienzas tú mismo a mejorar como persona y a corregir cosas. Al hacerlo empiezas a darte cuenta de que todo es para bien y que tu tarea es dar tu mejor esfuerzo, pues Dios define cómo terminarán las cosas.

Cuando has vencido al problema, recibes una especie de iluminación y fortaleza, una especie de poder profético. Ya no eres la versión 2.0 de ti mismo. Eres la versión 3.0, nueva, renovada, más fuerte, una verdadera actualización de ti mismo.

Te das cuenta que todo tenía un propósito. Y cuando contemplas cómo personas de tu entorno se complican por cosas realmente sin importancia – como la imposibilidad de comprar un televisor nuevo o que le rasparon un poco la puerta del vehículo – te das cuenta que tú mismo eras así. Eras tú en la versión 2.0, una versión que quedó en desuso.

El ser humano comienza a crecer cuando se da cuenta que, ante la infinitud de Dios, es nada.

Sé que no soy el mejor ser humano del mundo. Pero también sé que no soy el peor. Soy la materia prima que Dios creó a su imagen y semejanza con el propósito de que haga mi mejor esfuerzo, con el propósito de que sea feliz siendo yo mismo en proceso evolutivo: 2.0, 3.0, 4.0, etc.

Como les decimos los profesores de matemáticas a nuestros estudiantes: “Si el profesor te manda bastantes problemas a resolver es por tu bien. Pasará el tiempo y me lo agradecerás“.

Acerca de Juan Mayorga Zambrano

Juan Mayorga Zambrano, Ph.D. Profesor Investigador Ecuador
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