Decir que no…


Hace un tiempo atrás, mi hijo de 9 años llegó de la escuela con un semblante triste y al irme relatando lo que le había sucedido sus ojos se llenaban de lágrimas.  Uno de sus compañeros había llevado una película de terror a la escuela para poder  mirarla en una hora libre; la profesora no estaba dispuesta a dejarles ver dicha película si alguno de los niños no estaba de acuerdo.

Daniel, mi hijo, a quien no le gusta este tipo de películas, se había opuesto a lo que se le sumaron dos niños más, fue ahí cuando  les empezaron a tratar de miedosos, gallinas, etc. Una de sus compañeras le había ofrecido unas golosinas a cambio de que acepte ver la película… Y Daniel no aceptó.

Fue para estos tres niños un día de  burlas por parte de sus compañeros. Daniel llegó a casa muy dolido y a medida que me relataba lo sucedido, venía a mi mente la forma cómo Dios nos prepara para tiempos futuros. Me dolía ver la tristeza de mi hijo, pero al mismo tiempo me daba mucha alegría que se haya mantenido firme en lo que creía y que no se dejó  chantajear o intimidar por sus compañeros.

Pude explicarle que todo iba a pasar y que en unos días sus compañeros ya no se iban a acordar de lo sucedido. Le expliqué que cuando él sea más grande van a presentarse situaciones en las que va a tener que decir que “no”, como por ejemplo cuándo alguien le ofrezca droga o alguien le incite a faltar al cumplimiento de uno de los Siete Mandamientos Universales, y tal vez quieran chantajearlo o le digan miedoso o gallina para lograrlo. Le dije que se va acordar de este suceso y va a tener la fuerza para mantenerse firme, porque todo pasa.

Me puse a pensar en mi misma, si yo en el pasado había tenido esa fortaleza para decir “no”, en diferentes circunstancias a expensas de lo que digan mis parientes o amigos, si yo había estado o estaba dispuesta a soportar burlas y mantenerme firme en lo que creía…

Mientras vivía en otros países lejos de mis parientes, fue relativamente fácil guardar el cumplimiento de las 7 leyes, Dios nos estaba preparando, ahora que regresamos a nuestro país cerca de la presión de la familia, nos toca dar el examen y aprobarlo.

El primer año que llegamos, mi hermana había organizado la cena de navidad, y fue mi cuñado el encargado de hacernos la invitación. Nos puso miles de pretextos para que asistiéramos, entre ellos que la cena era un pretexto para estar unida toda la familia, pero siempre nos mantuvimos firmes y dijimos “no”. Se enojaron, nos llamarón fanáticos, Éramos los únicos que  no habíamos asistido. Pero pasaron unos días y ya les había pasado el enojo y nuevamente pudimos estar juntos, desde esta ocasión nunca más nos volvieron a invitar a eventos religiosos y ya no se enojan con nosotros.

Ahora, aquí en nuestro país, he aprendido que a nuestra familia le costó o le cuesta mucho entender nuestra posición, pero nos quieren y aprendieron a  respetarnos, saben que para nosotros los 7 mandamientos no son un juego sino nuestra forma de vida.

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2 respuestas a Decir que no…

  1. Juan Ruesga Hernàndez dijo:

    Es muy satisfactorio el saber que no Estoy solo. Me siento muy confortado con estos manifiestos morales por parte de una madre de sus hijos. Es muy comùn, el que los padres nos quejemos de nuestros hijos por muy diversas razones: Por la juventud, por la pubertad, etc. Mi satisfacciòn en este caso en concreto, es: porque existen otras mùchas personas que Aman al Eterno; y no lo manifiestan con la voz: ¡No! Lo manifiestan con comentarios como este; con hechos. Gracias a D-os, porque hay Padres como tù; Carmen Hermoza. Y como tu Esposo: Que de seguro; es igual: Un padre hermoso como tù. Aleatoriamente; permiteme hacer un comentario al respecto: La escuela primaria, es ¡Eso! Una escuela para nuestros hijos. Muchas veces, nuestros hijos no nos entienden cuando les hablamos de las Leyes de D-os y se nos rebelan, Ellos creen que en la vida todo serà igual que en casa; amor, atenciones, no les falta nada, los padres, no nos comemos las cosas por darselas a ellos, y mucho màs: Pero en la vida real, cuando se enfrentan a la realidad, cuando se enfrentan solos al genero humano, a lo animal; èllos, tienen que aprender a defenderse solos con la oportuna ayuda de nosotros los padres. Eso les darà a ellos la seguridad de que los consejos que nos da la TORÀ a ¡Todos! Padres e Hijos; es para poder tener esa fuerza de rechazar la maldad que existe encerrada entre esa paredes disfrazadas de escuelas, de oficinas, de trabajo, de talleres, de mercados, etc. Bien por tu hijo, y por todos los hijos de tòdos los Noàjidas, que a diario tienen que defender el honor tan grande que es: El servir a D-os desde esa temprana edad. ¡Felicidades a todos los Padres que al igual que yo! Amamos a nuestros hijos, y que queremos entregar al Eterno una generaciòn mejor de hijos suyos; Una generaciòn de hombres ¡COMO NUESTRO PADRE NOAH! Mi nombre es Juan Ruesga Hdez. Y soy de Reynosa Tamaulipas Mèxico. Shalom Alejem.

    • Gracias Juan por su comentario.
      En verdad es muy difícil movernos en un mundo donde hay mucha idolatría, y Dios nos dio la responsabilidad de guiarles a nuestros hijos lo mejor que podamos. Lo bueno es que Dios mismo les presenta a nuestros hijos situaciones que les permiten crecer como personas y a nosotros nos da las herramientas para poder guiarlos.
      Siempre bienvenido.
      Shalom

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