Ser profesional o ser madre, ¿un dilema?


Recibimos un par de comentarios al post:
https://jmayorga.wordpress.com/2008/03/14/¿por-que-no-trabajas-en-una-oficina

Comentario 1. Me parece que aunque su decisión de quedarse con con sus hijos suena bien y debe ser muy placentera, está bien cuando sus hijos son pequeños, pero cuando crezcan seguirán su propio camino o usted los va a seguir para todas partes como una mamá gallina?, donde quedan sus otras aspiraciones personales? Blanca

Comentario 2. Hola Carmen, he participado en este blog unas cuantas veces. pero siempre en la esfera de la religión. Ahora leí su artículo y me satisface saber que no soy la única “rara” en este mundo. Yo tambien soy universitaria, me gradué de profesora en el año 93. Y cuando me casé y tuve mi primer hijo opté por la profeción de ser mamá. No se pueden hacer dos cosas bien al mismo tiempo. Además esto es una decisión madura y de mucha responsabilidad y hay que estar consciente que se debe renunciar a muchas cosas. Pero como mismo usted ha comprobado, vale la pena el “sacrificio”. Yo tambien he recuperado mi niñez y he llegado a ser policía y a arrestar ladrones ( tengo dos varoncitos), juego a los escondidos aunque ya no tengo mucho espacio para esconderme…ja, ja, ja, me encuentran rapidísimo.
Pienso que este mundo tendría mucho menos problemas juveniles si los padres se ocuparan más de sus hijos. No todos piensan como nosotras. En mi familia (cubana) he tenido muchas críticas porque me dicen que en la casa me vuelvo una burra. Pero lo que no entiende la gente es que este mundo es bello por la diversidad de colores que tiene. Para unos es mas importante su carrera profecional y tener éxitos laborales y con esto se sienten gratificados. Para otros como mi caso, y gracias a Dios que me lo permite, pues me siento gratificada el ver que mis hijos, (mi única y verdadera creación), crezcan con el amor y el cariño que les pueda dar su madre.
Saludos afectuosos, Idolkys.

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Hola Blanca e Idolkys

Antes que nada, quisiera pedirle disculpas a Blanca, por haber dejado pasar mucho tiempo para contestar su comentario, por razones personales no lo pude hacer antes.

Gracias Idolkys por su comentario, no somos las ùnicas que optan por la desiciòn de ser madres, esposas y amas de casa, dejando de lado el ejercicio profesional (aún teniendo un tìtulo universitario).

Blanca entiendo que para usted puede ser un sacrificio bien grande dedicarse por completo a los niños y dejar una profesiòn que le puede rendir grandes reditos econòmicos; a diferencia de la decisiòn que muchas mujeres y yo tomamos, porque nuestros reditos muchas veces no se ven en “dinero”.

Sin embargo, le cuento que el hecho de estar dedicada por completo ahora a mis tres niños, no significa que no tenga nuevas aspiraciones, o no haga otras cosas, lo que quierodecir es que ahora mi prioridad son mi familia (mis niños y mi esposo). De hecho fue una de las razones por las que me demore en contestrale su email: prefiero dejar cualquier cosa de lado por mi familia (son mi prioridad), y si me sobra un poco de tiempo para hacer alguna otra cosa la hago.

Se que los niños van a crecer y algùn momento se van a ir, y eso es lo que màs me impulsa a seguir a lado de ellos, cuando eso suceda tendre con la ayuda de Dios todo el tiempo para hacer alguna otra cosa.

Pero recuerdo una anécdota de un rabino quien disertaba ante una audiencia femenina y bastante heterogénea sobre la importancia de las amas de casa en la sociedad moderna. Al terminar su exposición, una señora de la audiencia preguntó al rabino sobre a qué se dedicaba su esposa. El rabino explicó que su esposa tenía a su cargo la administración y trabajo voluntario en un refugio para ocho niños. Se preocupaba porque no les faltara alimento, vestido, distracciones sanas, porque jugaran, porque hicieran sus tareas, etc. La audiencia aplaudió generosamente. Cuando las palmas cesaron el rabino sonrió y añadió: “a propósito… esos ocho niños son nuestros hijos”. La audiencia entendió el punto. Nuestra sociedad está dispuesta a honrar el trabajo solidario para cuidar a niños ¡pero en tanto que no sean propios!

Son siempre bienvenidas,

Carmen

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