Asimilación: lo igual disuelve a lo “igual” (2)


En la primera parte empezamos a abordar el tema de la asimilación y, por facilidad, presentamos el tema tomando como referencia la asimilación de judíos a la cultura occidental. Abordemos ahora el tema de la asimilación noájida.

Para empezar conviene cuestionarnos si realmente existe tal cosa como una asimilación noájida.

El término noájida es estrictamente un sinónimo de no-judío y gentil, es decir un descendiente de Noaj / Noé quien no ha nacido de vientre judío ni ha hecho la conversión halájica al Judaísmo. Conforme a esto, no tendría sentido hablar de asimilación pues un noájida (gentil) estaría sumergiéndose en aguas gentiles (noájidas)…

En este ensayo consideraremos, sin embargo, que noájida es un no-judio (= gentil) que no tiene tipo alguno de “afiliación” o simpatía por un culto o religión idolátrico. Es decir, tampoco le damos el significado de “observante de las Siete Leyes”. Creemos que este es el contexto apropiado para hablar de asimilación noájida. Para dar una idea sobre el fenómeno que nos interesa pongamos un ejemplo.

Elizabet (nombre cambiado) era una evangélica pentecostal con con más de 10 años de militancia fiel. En un momento dado comenzó a cuestionarse sobre la validez de varios puntos de la doctrina de su iglesia. ¿Cómo puede ser posible que tenga que dar un no ciego a un muchacho trabajador y responsable que decentemente se quiere acercar con el propósito de formar una familia, por caer en la categoría de “yugo desigual“? ¿Si Dios es uno sólo por qué hablar de tres “personas” de la trinidad?

Con el tiempo y más averiguaciones iba desligándose más y más de la iglesia. El paso final hacia la libertad lo dió motivada por el hecho de que varios familiares habían dado (de manera independiente) ese paso. Seguía creyendo en un Único Dios pero quizás por la distancia geográfica – vivía en una ciudad al otro lado de la frontera y a muchas horas de sus parientes ex-evangélicos – tomó un rumbo diferente al de ellos. En tanto que sus parientes se encontraron con las Siete Leyes, fruto de su búsqueda por la verdad, ella comenzó un camino de asimilación a la cultura propia de la ciudad en que residía.

Cuando varios años después se encontró con algunos de sus parientes, estos se llevaron la gran sorpresa: era totalmente indistinguible de una persona de ese lugar, entre otras cosas se volvió culturalmente católica y hasta en su vestimenta ya no era más una mujer de vestir recatado.

Quizás uno de los factores clave en lo diferente de los rumbos tomados por los miembros de la familia de Elizabet, es el aislamiento y la ausencia de algún mecanismo de educación para Elizabet en el tiempo posterior a su salida de la iglesia. Su aislamiento de personas que estuvieran en una situación parecida a la suya fue no sólo geográfico sino también virtual pues no se enlazó a algún tipo de comunidad noájida de internet.

Sin embargo, como expusimos en la primera parte, debe haber una predisposición de la persona para que el proceso de asimilación sea concretado. Elizabet salió del Pentecostalismo y sentía atracción por la libertad. Creyó que en el modus vivendi de su entorno próximo le ofrecía eso y se predispuso a vivir como una persona “normal y libre”, como alguíen de su entorno próximo…

La asimilación de Elizabet fue drástico. A la fuerza del medio ambiente que tiende a asimilar se le sumó un motor fuera de borda operando en la misma dirección. El proceso completo de asimilación tomó una sóla generación.

Pero hay otra vía que conduce a la de asimilación que presenta un análogo a la segunda ley de la termodinámica. Consideremos el siguiente ejemplo que si bien trata con la asimilación de un judío grafica perfectamente el punto.

Felipe (nombre cambiado) era uno de mis compañeros de oficina, una gran persona, muy honesto y empeñoso. Los ocupantes éramos todos estudiantes de doctorado de matemática. Una de nuestras compañeras de oficina era su pareja y vivían juntos.

En los momentos de descanso, dedicaba yo mi tiempo a trabajar en la traducción de un libro sobre las Siete Leyes. Felipe y su novia me habían visto trabajar en este proyecto y habían caido en cuenta de que tenía algo que ver con Judaísmo.

Felipe me pregunto un día sobre el asunto con sana curiosidad. Yo le conté sobre el asunto, en particular que estaba en contacto por email con el autor del libro, un rabino que vivía en Israel. A esto me respondió que un tio abuelo suyo vivía en Israel, que había emigrado por la década del 70 y apenas si lo conocía. Yo le pregunté si su tío abuelo era judío y me dijo que sí. “Mi abuela es también judía”, dijo, “pero no tiene mucho apego a la religión ni a la comunidad”. Le pregunté si ella era su abuela materna y me contestó afirmativamente. “Entonces”, le dije, “¡tú eres judío!”. Con un gesto que denotaba que para él no era importante el asunto dijo, “bueno, por eso de que se sigue la línea materna… pero no importa yo soy chileno”.

En posteriores conversaciones me confió que su abuela se había apartado de su religión, de su familia y de la comunidad judía pues se había casado con un gentil. Sus hijos no habían por tanto recibido ningún tipo de educación judía pero sabían que eran judíos y tenían una que otra amistad en la comunidad. A la tercera generación apenas sabían la historia familiar y habían escuchado el rumor de que eran judíos por ser hijos de madre judía…Los hijos de Felipe ya no son judíos. Celebran todas y cada una de las fiestas cristianas…

En el caso de Felipe, la asimilación no fue inmediata sino que parece haber seguido un proceso espontáneo o natural y allí es donde viene el símil con la segunda ley de la termodinámica. A grosso modo esta establece que los procesos en la naturaleza que se dan espontáneamente son aquellos donde aumenta la entropía, que es una medida del desorden. Los procesos donde disminuye el desorden requieren que un agente externo desarrolle un trabajo, invierta energía, para poder conseguir el objetivo.

No es suficiente con ser noájida observante de las Siete Leyes de Noaj, es necesario trabajar sobre el tema si es que se queremos mantener nuestra fé, si queremos que nuestros hijos no se alejen “espontáneamente” de su legado espiritual – las Siete Leyes Universales.

De hecho, la historia muestra que el proceso de asimilación de un noájida observante es mucho más veloz que el de un judío. En el libro de Génesis se narra como cada generación era peor en su comportamiento que sus predecesoras. El caos aumentó hasta que apenas se encontró a un justo, Noé. La degeración postdiluviana que desenbocó en el incidente de Babel es otro ejemplo de asimilación noájida…

Ahora bien, lo estricto y particular de los mandamientos que le competen al judío son una primera protección ante la asimilación. El factor comunitario y familiar en el pueblo judío es otra defensa… Pero en el caso de los noájidas de nuestro tiempo, esparcidos y generalmente aislados geográficamente de otros noájidas, el nivel de conexión se reduce (con suerte) a la conexión virtual via internet. No cuentan con una comunidad que les apoye para enfrentar retos cotidianos como conseguir que no le den religión (cristiana) a sus hijos en el colegio. Tiene que luchar básicamente sólo, con suerte con el apoyo de un cónyuge que también observa las Siete Leyes…

Ser noájida observante sin asimilarse y transmitiendo el legado a la siguiente generación es un reto mayor que para el judío observante. Se puede conseguir este objetivo pero para hay que invertir energía…

Ahora bien, en tanto que la lucha en contra de la asimilación es personal, la comunidad noájida – por este tiempo una comunidad virtual – debe tener algo qué decir sobre el tema. No es suficiente ver en el chat de la comunidad un “buenos días”, “bendiciones”, “me voy, que lo pasen bien” y “feliz séptimo”. Se necesita acción, acción positiva, regeneradora y sobre todas las cosas acción organizada.

El renacer del Noajismo en Hispanoamérica requiere necesariamente un alto grado de compromiso de los pioneros para crear condiciones para un verdadero crecimiento espiritual y un incremento del número de noájidas comprometidos con sus obligaciones. No son suficientes las actividades virtuales pues estas no son más que una balsa de salvación muy elemental para los nuevos buscadores de la verdad.

Se necesita trabajo en terreno. Conferencias y reuniones de acercamiento dirijidas por maestros judíos y/o noájidas capacitados para el efecto.

Uno se encuentra tarde o temprano con que el factor económico es un obstáculo. ¿Cómo se puede invitar a un visitante del website de la comunidad a realizar una donación si no se tiene una estructura coherente que refleje la pluralidad y flexibilidad intrínsecas del Código Noájida? Una estructura tipo iglesia no hará más que alejar a quien está respirando el aire que circula al comenzar a desatarse las falacias cristianas (véase este link y también este).

Se necesita un plan de acción donde no sea una sóla persona quien tenga que dirimir los desacuerdos o quien tenga que poner paños frios ante la ausencia de un mecanismo funcional para manejar las rivalidades (legítimas o no).

“Con respecto a los preceptos sociales, que son por supuesto extremadamente importantes, estos tienen que ser necesariamente parte de la Ley Noájida. Pero dejemos en claro que no hallaremos allí un sistema de gobierno completo ni un código político concreto sino, más bien, verdades generales, semillas para el progreso futuro, principios esenciales de la ley común“. “Israel y la Humanidad” (Rabí Elijah Benamozegh)

El modelo puede y debe ser bueno y consensuado para que tenga augurios de éxito. Pero la ausencia de estructura es una declaración de impotencia para enfrentar el tema…
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Sobre el autor: El Dr. J. Mayorga es Matemático de profesión, Suma Quan Laude y mejor graduado de su promoción en Escuela Politécnica Nacional – Ecuador. Obtuvo su Doctorado en Ciencias de la Ingeniería (Mención en Modelamiento Matemático) en Universidad de Chile – Chile. Su trabajo de investigación tiene que ver con métodos matemáticos de la Mecánica Cuántica. Fue representante en Chile y coordinador internacional de Fundación Luz de Vida, creada con el propósito de promover entre los hispanoparlantes la observancia de las Siete Leyes Universales, herencia de las naciones de acuerdo con la tradición judía. Ha traducido del inglés al español “Los Siete Colores del Arco Iris” (Y. Bindman), “El Camino del Gentil Justo” (Ch. Clorfene & Y. Rogalsky) y “¿El Verdadero Mesías?” (A. Kaplan).

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Acerca de Juan Mayorga Zambrano

Juan Mayorga Zambrano, Ph.D. Profesor Investigador Ecuador
Esta entrada fue publicada en Actualidad, Educación, Etica, Familia, Hijos, Israel, Judaísmo, Justos entre las Naciones, Mandamientos, Noajismo. Guarda el enlace permanente.

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