El Relativismo como evidencia de lo Absoluto


El sentido simplista, el mismo que fundamentado en (lo que llamaba) “verdades indiscutibles“, aplanó por decreto la redondez de la tierra, nos lleva a priori a preguntarnos si en el mero título de este artículo el autor erró grosamente – quizás por jugar al cantinfleo o derechamente por la influencia de unas copitas de algún buen licor. ¿Acaso no es un hecho que el concepto de “absoluto” se contrapone a la idea de “relativo”?

Trataré de presentar alguna luz sobre porqué 6 DIAS = 15.000´000.000 años… Pero claro, aquí por DIA entenderemos un “día bíblico”, conforme lo relata el libro de Bereshit/Génesis. Para “año” manejaremos nuestra medida cotidiana.

Empecemos por lo esencial. A diferencia del campo de las Artes, en Ciencia para referirse a un concepto hay que tenerlo “bien definido” pues las ambigüedades provocarían que “la pirámide tenga pies de barro y que no soportara ni el primer soplido del lobo feroz“, por decirlo de alguna manera. Así que para arrancar pongámonos de acuerdo con lo que se entiende por “absoluto” y “relativo”.

De las variantes presentadas por el diccionario de la Real Academia Española (vigésima edición) extraigo las acepciones más relevantes:

Absoluto

  1. Que existe por sí mismo, incondicionado.
  2. (Física) Dicho de una magnitud: Que se mide a partir de un valor cero que corresponde realmente a la ausencia de la magnitud en cuestión.

Relativo

  1. Que guarda relación con alguien o con algo.
  2. Que no es absoluto.

Entonces, cuando uno se refiere a la posibilidad metafísica de que exista un Creador, la primera acepción de absoluto (de hecho Absoluto) es la que va a lugar. Por otro lado, cuando uno habla sobre la “Relatividad del Tiempo” uno entiende que “el tiempo no es absoluto” (es decir que no es lo mismo para todos los “observadores”). Por tanto, dejemos en claro que la relatividad de una o todas las magnitudes físicas no implica la imposibilidad de un Absoluto.

Ahora bien, lastimosamente, en general los científicos hemos preferido callar sobre este punto. Probablemente debido a un prejuicio generalizado en mi campo: “Ciencia y religión son dos cosas distintas pues la religión se basa en mitos y la ciencia se basa en hechos“… Prefiero no excluirme pues también padecí de en alguna medida tal prejuicio.

Y si usted ha padecido de esta “enfermedad” no se asuste pues el propio creador de la Teoría de la Relatividad, Albert Einstein (quien creía en Dios), la sufrió… Cuando Heisenberg desarrolló su Principio de Incertidumbre (por el cual matemáticamente se prueba que no se puede tener información completa y de manera simultánea sobre la posición y velocidad de un objeto material) se reveló pues asumió que esto unido a sus conceptos de relatividad implicaban la inexistencia del Creador. De ahí su frase famosa “¡Dios no juega a los dados!“.

Los científicos sostenemos que (conforme a nuestros modelos matemáticos) el universo debe tener aproximadamente 15 mil millones de años… Por otro lado, el libro de Bereshit/Génesis dice que la edad que corresponde es 5767 años + 6 DIAS. Aun cuando 5767 años es a simple vista la porción más significativa de esta cifra, resulta que no son “días” sino “DIAS”…

Veamos… Albert Einstein nos enseñó que la cosmología del Big Bang (la gran explosión) no sólo trae consigo espacio y materia, sino que también el tiempo es parte de esta “sustancia primaria”,
la Energía. El tiempo es una dimensión. El tiempo está afectado por su visión del tiempo. “Cómo lo ves” depende de “dónde lo estás mirando“. Un minuto en la luna va más rápido que un minuto en la Tierra. Un minuto en el sol va más despacio.

Como dice Gerald Schroeder, PhD de física nuclear en el MIT y miembro de la Comisión de Energía Atómica de los Estado Unidos:

“Mirando hacía atrás en el tiempo, decimos que el universo tiene 15 mil millones de años. Pero todo científico sabe que cuando decimos que tiene 15 mil millones de años, hay una parte de esta oración que nunca se dice. La otra parte de la oración es: El universo tiene 15 mil millones de años visto desde las coordenadas del tiempo-espacio que utilizamos donde nosotros estamos. Esa es la visión de la relatividad de Einstein. La clave reside en que la Torá mira hacia adelante en el tiempo, desde coordenadas de tiempo-espacio muy diferentes, cuando el universo era pequeño. Pero desde entonces el universo se ha expandido. El espacio se expande, y esa expansión del espacio cambia totalmente la percepción del tiempo.”

Hagamos una aproximación simple conforme a la Teoría de la Relatividad. A groso modo, cada vez que el universo dobla su tamaño, la percepción del tiempo se divide por dos. Cuando el
universo era pequeño, la velocidad con que aumentaba de tamaño era muy grande. Pero a medida que el universo se hace más grande, tarda más tiempo en duplicarse.

Entonces (cálculos del Dr. Schroeder):

  • El primero de los días Bíblicos duró 24 horas, visto desde “la perspectiva del comienzo del tiempo”. Pero la duración desde nuestra perspectiva es de 8 mil millones de años…
  • El segundo día, desde la perspectiva de la Torá, duró 24 horas. Desde nuestra perspectiva duró la mitad del día anterior, 4 mil millones de años…
  • El tercer día también duró la mitad del día anterior, 2 mil millones de años…
  • El cuarto día – mil millones de años…
  • El quinto día – quinientos millones de años…
  • El sexto día – doscientos cincuenta millones de años.

¿Sumamos? Total: 15.75 mil millones de años. ¿Coincidencias?

Ahora un adelanto: ¿cómo fluye la evolución? Lo invito a que cotejando los números anteriores vea si la Teoría de la Evolución contradice la Torá… En todo caso hay una diferencia enorme: la teoría “puramente científica” de la evolución se sostiene en la Casualidad… En la versión de la Torá se sostiene por la Causalidad, es decir hubo una Causa Primera, o sea hubo un Creador.

Como dijo Einstein: “Mientras más Ciencia conozco más aprecio la obra de Dios“.

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Foto: El Planeta Tierra, fuente: NASA

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Acerca de Juan Mayorga Zambrano

Juan Mayorga Zambrano, Ph.D. Profesor Investigador Ecuador
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