Crónica de una dictadura anunciada


Manifestación por el NO, Chile 1988Presentaré a continuación el Editorial de El Comercio (22.4.2007) de mi país Ecuador. El tema y la forma con se enfocan las responsabilidades de los grupos políticos tradicionales de mi país van muy en consonancia con lo que escribí en mi artículo El poder de la incoherencia: el exceso de coherencia.

Así como el Reino Unido, en nuestros días, prefiere cerrar los ojos a los errores y crímenes genocidas cometidos por Alemania en la Segunda Guerra Mundial (incluyendo en este nombre propio a gran parte de Europa y que empezaron a gestarse post Primera Guerra Mundial), cerrando los ojos a su propia decadencia e incapacidad para combatir la Judeofobia de sus devotos ciudadanos (islamistas y anglosajones), asimismo parece que Latinoamérica no quiere aprender del dolor y lágrimas que tuvo que derramar el pueblo chileno para poder entonces apreciar los valores democráticos y de la comunicación aun con el que piensa muy distinto.

Como dije en mi artículo Corrupción y Pobreza, “(los ecuatorianos) tuvimos y seguimos teniendo parte al ensuciar los platos!! Es la sociedad ecuatoriana en este momento una sociedad corrupta”. Pero sobre todas las cosas, comienzo a comprender la sintonía del ciudadano ecuatoriano por visitantes de “alcurnia” (entre la realeza terrorista) como el presidente de Irán: es que el ciudadano ecuatoriano de este tiempo es un no-alineado así que no le interesa tanto la libertad como la comodidad. En ese ambiente la palabra moderación puede irse al tacho de la basura – independiente de si acopaña como adjetivo a derecha o izquierda – en tanto que el caudillo, un pseudopatriota, golpée con correa a todo lo que le recuerda sus frustraciones, impotencias y resentimientos.

Foto: Un ambiente más festivo y confiado se respiraba entrada la recta final para el Plebiscito de 1988 en Chile (Las Imágenes que marcaron a Chile).
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La muerte anunciada de la oposición

Por Editorial Diario El Comercio, 22.4.2007
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Así como en la obra del octogenario Premio Nobel de Aracataca, la extinción de la vieja clase política ecuatoriana fue un caso similar a la crónica de una muerte anunciada. Se sabía el final, pero desconocíamos al autor del exterminio.

Hubo advertencias que fueron desestimadas por la vanidad insoportable de los viejos líderes. Para el efecto, vale recordar que en la segunda vuelta de la primera elección de Álvaro Noboa, todo el establecimiento político se impuso estrechamente, tras maniobras nunca esclarecidas. La siguiente alarma sonó cuando triunfó -contra todo pronóstico- el coronel Lucio Gutiérrez y la última, que dejó de ser alerta para ser realidad, fue la del presidente Correa que se ha convertido en el mayor depredador de los líderes y grupos que se consideraban invencibles.

Tres grandes elementos incidieron en el desastre de los hijos del Plan de Retorno de 1998. En primer lugar, carecieron de la visión de la alternabilidad y los exclusivos conductores se agotaron con el calendario y con ellos sus partidos; luego detentaron el poder de manera prepotente, concentradora y por ende lindando con el ámbito de la corrupción. Así, lograron que el pueblo deteste a la democracia y sus puntales como son el Parlamento y los partidos políticos. Finalmente, confiados en que todo lo arreglaban algunos avezados líderes quiteños y su contubernio con los caciques de la puntilla de Samborondón, ofrecían en las lides electorales a sus incondicionales, a pesar de su notoria mediocridad.

Esos jefes y sus partidos están despedazados o terminaron de comodines como se observa en la conformación del ‘Bloque de la Dignidad’; a propósito, la tendencia aperturista de la Real Academia de la Lengua, debiera aceptar otras acepciones para este último sustantivo.

La historia de América Latina registrará en sus anales, que en el Ecuador no se aprendieron oportunamente las lecciones que dejó el dolor en Chile, Argentina o Perú y que por tanto su pueblo deberá conocer de manera irremediable el trauma del autoritarismo, para luego construir paulatinamente una verdadera democracia.

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Acerca de Juan Mayorga Zambrano

Juan Mayorga Zambrano, Ph.D. Profesor Investigador Ecuador
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